El galán de la Membrilla

Digámoslo claramente: soy un friki de Lope de Vega. Qué se le va a hacer. De momento no llego al punto de comprarme caretas de plástico de sus personajes para ponérmelas en los estrenos teatrales con jubón y gregüesco, pero todo se andará.

El caso es que para mí Lope es mucho Lope, y sobre todas las cosas está “El caballero de Olmedo“, donde a Medina del Campo llega un galán de Olmedo llamado don Alonso y a ciertos mozos del pueblo no les gusta demasiado que la chica guapa, Inés, le mire con buenos ojos. Desde hace unos años, el ayuntamiento de Olmedo organiza el Festival de Olmedo, al igual que sucede en Almagro, Alcalá y otros tantos lugares.

El bueno de Lope escribió “El caballero de Olmedo” a partir de una coplilla conocida en la época, que era algo así como:

Que de noche le mataron,

al caballero,

la gala de Medina,

la flor de Olmedo.

Del mismo modo, Lope escribió una comedia llamada “El galán de la Membrilla”, donde un galán de Membrilla llega a Manzanares y se lleva a la chica guapa. También en este caso, Lope se inspira en una coplilla previa bastante conocida por el público de la época:

Que de Manzanares era la niña

y el galán que la lleva, de la Membrilla.

Hoy viernes, la compañía de teatro Cachivaches estrena “El galán de la Membrilla” en el pueblo de Membrilla, bajo dirección de Antonio Malonda y versión del que está escribiendo estas líneas. En unas horas saldré para allá.

Mientras tanto, os dejo un soneto de la obra, en el que Leonor, la dama, aguarda a que llegue Félix, su chico, que ha ido a poner su vida en peligro por limpiar el honor (¡ay, el honor!) de ella y de su familia. Y a ella, como buena dama lopesca, le gustan las emociones fuertes y la vida turbulenta.


Amor sólo es dichoso cuando aguanta
que la Fortuna haga girar su rueda.
¿Hay bien sin mal? ¿O mal que tanto exceda
que el bien no pueda así posar la planta?

Sin azar no hay placer; no hay mar en tanta
bonanza que la luna se esté queda;
ni tan dulce manjar que serlo pueda
si un poco de limón no lo levanta.

También quiero gozar del agrio gusto
pues hay agrios manjares delicados,
igual que hay que sufrir el tiempo justo;

venid, disgustos, mas venid templados,
que si amor no tuviera ni un disgusto
¿cómo tuviera gustos sazonados?

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2 pensamientos en “El galán de la Membrilla

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