En qué se le haga merced

La Compañía del Aula de Teatro de la UAH ha sido invitada a participar en el proyecto “Garden of Geniuses. Magnificent Seven”, que se celebrará en la casa de Leo Tolstoy en Yasnaya Polyana (Rusia) del 2 al 8 de septiembre de 2009. Este proyecto está formado por siete casas museo de escritores europeos: Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, España), Leo Tolstoy (Rusia), William Shakespeare (Inglaterra), J. W. Goethe (Alemania), James Joyce (Irlanda), Dante Alighieri (Italia) y Víctor Hugo (Francia). Su objetivo prioritario es el intercambio cultural entre museos, profesionales, países y visitantes; así como la difusión de estos escritores, sus obras y sus casas museo.

Durante la celebración de las jornadas, un grupo de teatro de cada uno de los siete países representará una obra sobre cada autor. En el caso de España, será la Compañía de Teatro de la UAH quien representará un texto sobre Cervantes. La obra seleccionada es “En qué se le haga merced”, escrita y dirigida por Ernesto Filardi. En ella se relata la vida de Cervantes desde que vuelve de Argel hasta que comienza a escribir el Quijote, así como su proceso de desengaño al conocer la realidad de España. De este modo, la Compañía del Aula de Teatro coincidirá con el también alcalaíno Museo Casa Natal de Miguel de Cervantes.

Asimismo, el día 9 de septiembre, la Compañía del Aula de Teatro representará la misma obra en la sede del Instituto Cervantes de Moscú. En este caso los actores, Doctor y Doctoranda en Filología Hispánica, impartirán previamente una charla didáctica acerca de la vida y obra de Cervantes.

La obra, interpretada por Iria Márquez y Ernesto Filardi, será representada en el Teatro Universitario La Galera a finales de año.

(Así pues, me voy a Moscú en unas horas. Os mantendré informados desde allí. Entre otras cosas, del formidable acto de entrega del premio Eladio Cabañero del que disfruté ayer en Tomelloso.)

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Invicta

Ella está embelesada por tu encanto,
tu risa, tu sabor, tu colorido,
porque la has escuchado y comprendido,
porque le has dado amor y risa y llanto.

Yo, sin saber qué hacer, muerto de espanto,
rabioso, temeroso, confundido,
pensaba que quizás la había perdido
y me entregué al horror del desencanto.

Eso ha cambiado: ahora tengo el gusto
de conocerte, y quiero ser tu amigo;
pero no vale de cualquier manera

porque ella así lo quiere, y es lo justo:
deja que nos amemos, que contigo
juntos recorreremos tu ribera.

La media vuelta

Ya se muere la tarde, ya me marcho
con ciento ochenta grados tras mi espalda
y restos de neumático en mis pasos.
Ya has probado otros labios con un dueño
que espero haya sabido comprenderte
(quererte como yo es más complicado
por mucho que te marches por el mundo)

Sólo era una canción. ¿Por qué tuviste
que hacer caso precisamente a esa
de todas las que habíamos vivido?

Valses, boleros, rumbas, rocanroles,
y tuvo que ser esa.
Detesto las rancheras, Jose Alfredo.

(Nota: Este poema puede encontrarse en mi poemario Penúltimo momento (Madrid, Sial, 2005)

La carta de Olivia

Estimado duque Orsino:
quisiera que el escribiros
esta carta
sea, más que un desatino,
un buen modo de deciros
que estoy harta

de vuestras torpes misivas,
vuestras salidas de tono
y embajadas,
vuestras formas agresivas
y miradas con encono
desbordadas.

Sé que vuestros sentimientos
hacia mí son delicados
y sinceros,
pero vuestros movimientos
son crueles, maleducados
y groseros.

¿A qué vienen los insultos,
las descalificaciones
inauditas?
¿A qué los textos ocultos,
las quejas y reprensiones
gratuitas?

¿A qué vienen los reproches,
la insolente bofetada
que desprecia?
¿No entendéis que por las noches
me hacéis sentir humillada,
sola y necia?

¿Cómo queréis pretender
convertiros en el dueño
de mi mano?
Sin duda debéis creer
que el amor es como un sueño
de verano.

Decís que vuestra alma siente
que me alejo y que lamenta
mi crudeza;
me hiere profundamente
ver que no tenéis en cuenta
mi tristeza:

mi hermano ya está en la gloria
y yo sólo pienso en llanto,
pena y duelo;
el dolor me trae memoria
de mi padre y no levanto
ningún vuelo.

Por supuesto que pretendo
recuperar el arrullo
de mi risa,
pero ahora sólo entiendo
que he de hacerlo con orgullo
mas sin prisa.

Con esto, vuestro tormento,
vuestras cartas, vuestro llanto
y embajada
fracasarán, y lamento
que estéis preocupándoos tanto
para nada.

Si queréis hacerme fuerte,
fresca, juvenil, dichosa
y radiante,
si queréis gozar la suerte
de convertirme en la esposa
más amante,

olvidad lo que os enoja,
no penséis más en lo malo
y, en esencia,
dejando atrás la congoja,
disfrutadme si os regalo
mi presencia.

Así que, Orsino, mi amor,
(no pienses que el sustantivo
va a otra parte
más que no sentir rubor
teniendo como objetivo
tutearte)

para reírnos de todo
y evitarnos el tormento
del olvido,
mímame; mas, sobre todo,
aplícate bien el cuento
que te pido:

En todas las relaciones
de amor existen derechos
y deberes.
No te exijo obligaciones,
pero sí mostrar con hechos
que me quieres.

(Es un poema mío sobre una obra de teatro que me encanta. Premio al que la adivine sin consultar en google.)