Invicta

Ella está embelesada por tu encanto,
tu risa, tu sabor, tu colorido,
porque la has escuchado y comprendido,
porque le has dado amor y risa y llanto.

Yo, sin saber qué hacer, muerto de espanto,
rabioso, temeroso, confundido,
pensaba que quizás la había perdido
y me entregué al horror del desencanto.

Eso ha cambiado: ahora tengo el gusto
de conocerte, y quiero ser tu amigo;
pero no vale de cualquier manera

porque ella así lo quiere, y es lo justo:
deja que nos amemos, que contigo
juntos recorreremos tu ribera.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s