Compañía de Teatro Didáctico

Como ya os dije la semana pasada, mañana viernes se estrena “Historia de España en 70 minutos”, interpretada por Luna Paredes, Javier Rodenas y yo mismo, que también me he encargado del texto y la dirección.

El estreno es parte de un proyecto más ambicioso: la Compañía de Teatro Didáctico de la Universidad de Alcalá. Podéis encontrar información sobre el proyecto aquí. Pinchando en el título de cada obra podéis descargaros el dossier de cada espectáculo.

Aquí os enlazo además dos entrevistas que nos han hecho en vista al estreno de mañana: ésta es de Prensa de la Universidad y ésta es del Diario de Alcalá.

Os dejo. Me voy a repasar un poco el texto y a buscar una jarra de cerveza para el Archiduque Carlos.

Historia de España en 70 minutos

El próximo viernes 28 de enero, a las 12.00 horas, se estrena en el Teatro La Galera de Alcalá de Henares la obra “Historia de España en 70 minutos”. Se trata de un espectáculo teatral en el que se repasa la historia de nuestro país desde la Prehistoria hasta nuestros días en un tono lúdico, objetivo y didáctico.

En el espectáculo, escrito y dirigido por Ernesto Filardi, tres actores interpretan a 70 personajes históricos en un continuo proceso histórico, aunando el tono didáctico y el lúdico.

La obra estará en cartel hasta el 4 de febrero los martes, jueves y viernes a las 10.00 y a las 12.00 para centros educativos. El  viernes 4 y el sábado 5 de febrero, además, se representará a las 20.00 horas para público general.

Para reservas de grupos, se puede contactar con el Aula de Teatro en el 91 883 28 69.

Isabel – (Entrando) ¡Pero si yo lo único que quiero es estar contigo!

Fernando – Isabel, eres la reina de Castilla, yo el de Aragón, y tenemos que pensar en el país.

Isabel – Yo es que te veo la carita y me vuelvo loca. ¡Ay, Fernando, qué guapo eres!

Fernando – Isabel… Isabel… Escúchame.

Isabel – ¿Todos los aragoneses sois así de guapos? Porque es que cada vez que te veo…

Fernando – Mira, Isabel, llevamos 700 años de guerra y esto tiene que acabar de una vez.

Isabel – Eso es verdad.

Fernando – Cristianos contra árabes, árabes contra cristianos, cristianos contra cristianos, árabes contra árabes, cristianos que se hacen árabes, árabes que se hacen cristianos, los judíos por ahí en medio para terminar de liarlo todo…

Isabel – Vale, pues entonces tenemos que hacer las cosas bien. Vamos a unir nuestros ejércitos y será más fácil vencer a todos.

Fernando – ¿Y qué más quieres que hagamos?

Isabel – (Ruborizándose) Hombre, pues…

Fernando – No, tonta, digo que cómo hacemos para que después no haya más guerras.

Isabel – ¡Ah, eso! (Suena el teléfono. Isabel lo coge.) ¿Sí? No, Colón, ahora no puedo, que estoy con otras cosas. Venga, sí, luego me llamas. (Cuelga.)

Fernando – ¿Quién era?

Isabel – Nada. Un pirado que dice que la tierra es redonda.

Fernando – ¿Y qué quiere?

Isabel – Que le deje dinero para irse en barco a las Indias por el otro lado. ¿Qué te estaba diciendo?

Fernando – Lo de la paz.

Isabel – ¡Ah, sí! Pues que primero convencemos a los cristianos para que nos llevemos todos bien.

Fernando – Sí.

Isabel – Luego, todos juntos, ganamos a los árabes y les decimos a ellos y a los judíos que, o se hacen cristianos o se tienen que marchar de España.

Fernando – Pues como prefieran marcharse la hemos liado, porque los judíos son los que llevan el comercio, y los árabes son los que cultivan y son mano de obra.

Isabel – ¿Pero qué dices? ¡Con lo bien que se está en España! Se hacen todos cristianos y ya está.

Fernando – ¿Y si dicen que se hacen cristianos pero es mentira?

Isabel – ¡Hijo, qué de problemas pones! ¡Pues implantamos la Inquisición, que en Italia y en Francia funciona muy bien desde hace tiempo!

Oda a la alegría, de Pablo Neruda

Alegría,
hoja verde
caída en la ventana,
minúscula
claridad
recién nacida,
elefante sonoro,
deslumbrante
moneda,
a veces
ráfaga quebradiza,
pero
más bien
pan permanente,
esperanza cumplida,
deber desarrollado.
Te desdeñé, alegría.
Fui mal aconsejado.
La luna
me llevó por sus caminos.
Los antiguos poetas
me prestaron anteojos
y junto a cada cosa
un nimbo oscuro
puse,
sobre la flor una corona negra,
sobre la boca amada
un triste beso.
Aún es temprano.
Déjame arrepentirme.
Pensé que solamente
si quemaba
mi corazón
la zarza del tormento,
si mojaba la lluvia
mi vestido
en la comarca cárdena del luto,
si cerraba
los ojos a la rosa
y tocaba la herida,
si compartía todos los dolores,
yo ayudaba a los hombres.
No fui justo.
Equivoqué mis pasos
y hoy te llamo, alegría.

Como la tierra
eres
necesaria.

Como el fuego
sustentas
los hogares.

Como el pan
eres pura.

Como el agua de un río
eres sonora.

Como una abeja
repartes miel volando.

Alegría,
fui un joven taciturno,
hallé tu cabellera
escandalosa.

No era verdad, lo supe
cuando en mi pecho
desató su cascada.

Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:

contigo
quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas
o erizados, augustos
picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos
en su lucha.

Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto
de la estrella,
y con el regocijo
de la espuma!

Voy a cumplir con todos
porque debo
a todos mi alegría.

No se sorprenda nadie porque quiero
entregar a los hombres
los dones de la tierra,
porque aprendí luchando
que es mi deber terrestre
propagar la alegría.

Y cumplo mi destino con mi canto.

 

Party Zone

Para Enka Alonso, por supuesto.

Duránte cuánto tiempo cumpliré mi condena
de buscar en los cuerpos y en la noche
todo eso que sé
que no esconden la noche ni los cuerpos.
(Vicente Gallego)

Ocurre algunas veces, sobre todo
en las noches tranquilas, apacibles,
cuando todo está en calma y a lo lejos
parece que resuenan nuevas voces
que te invitan, de nuevo, a lo de siempre,
y accedes, cómo no, tan complaciente,
pues piensas de algún modo no consciente
que al fin y al cabo aquello es atractivo
como un sueño prohibido y renovado
que tan solo se ofrece a elegidos.

Durante algunas horas todo marcha
sin prisa pero amigo qué más quieres
tranquilo muchachito ya habrá tiempo
todo vendrá la gracia está en la espera
y sigues dale dale que te pego
y vuelve y vienes no te espero fuera
dormirás para qué ya tendrás siesta
y si no pues total por seis horitas
nadie se muere tío esto es la hostia,
y comienzas a pensar en retirarte
cuando llega la hora prometida
en forma de canción, beso, cerveza,
alboroto, partida o cachondeo
compartido con alguien (o con muchos)

Lo prometido es deuda, por supuesto,
pero ocurre (ya dije) algunas veces
que al estar disfrutando de tu premio
(sea líquido, sólido o intangible)
llega ella otra vez, parapetada
en un gesto, en un vaso, en un verso
de una canción trivial de versos cutres,
bajo un ventilador, sobre una risa,
desde un espejo frío, entre los vómitos
o en una cucharada de café,
y te mira y pregunta lo que haces.

Siempre hay alguno que dice “qué ocurre”;
“Nada”, respondes, y entonces, te largas.

(Nota: Este poema puede encontrarse en mi poemario “Penúltimo momento“)