Taller de coches

Para Victoria Herrero, que supo comprender,
in memoriam.

Muy cerca de mi casa hay un taller de coches:
un taller de desguace, de chapa y de pintura
donde constantemente pernoctan viejos autos
vencidos, reventados, vacíos y abollados.
Yo les oigo de noche sus lloros añorantes
por lo que antaño fueron antes de ser chatarra,
cuando, ebrios de furia, devoraban kilómetros.
Es un llanto muy triste que pronto ha de apagarse
con una llave inglesa y un poco de soplete.
Pero me da más miedo descubrir observando
el amasijo crudo en que se han convertido,
(pensando que, inocentes como nosotros mismos,
jamás tuvieron claro que otro los guiaba
cambiando, por su antojo, sus marchas y sus ritmos),
que les era imposible a sus revoluciones
sentir que hay más caminos, no todos paralelos,
pero envidiables todos si llevan a buen puerto.
Y que nunca supieron ni por mínimo asomo
en qué mojón exacto su ruta acabaría,
que no hay prisa en llegar al final del trayecto
por esta carretera tan nuestra que es la vida.

(Nota: Este poema puede encontrarse en mi poemario “Penúltimo momento“)

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2 pensamientos en “Taller de coches

  1. Hoy, Día Internacional de la Poesía. muchas felicidades Ernesto, es tu día. Y creo que has elegído para el día de hoy una de las mas bellas de tu repertorio. Desde donde se encuentre Victoria Herrero, te mirará con una gran sonrisa, y te dirá un “Alla penas” que ante cualquier problema que se nos viniera encima solía comentar. Un gran abrazo.

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