La lección mal aprendida

En este mismo instante, mientras lees estas líneas, hay un niño en una granja de Oklahoma, en Estados Unidos, que ve a su padre sonreír al recordar la noticia de que Osama Bin Laden ha sido asesinado y su cuerpo echado al mar. El padre mira al cielo, da las gracias a Dios – el suyo – y sus ojos se humedecen al recordar el rostro ilusionado de su hermana en el aeropuerto, rumbo a New York para conocer a sus futuros suegros. “Tú no la conociste porque aún no habías nacido”, dice a su hijo, “pero desde allá, en el cielo, tu tía te mira y te protege”. El niño, consciente de la emoción de su padre, se acerca, le toma de la mano, y le escucha decir que hoy el mundo es un poco más justo gracias a la muerte de un hombre malo. Tras unos segundos de duda, el niño le pregunta por qué dice eso, ya que matar –según le han explicado siempre- es algo malo. “Ellos empezaron primero, hijo mío”, contesta el padre. “Nosotros vivíamos tranquilos en nuestras casas, sin hacer daño a nadie, sintiéndonos felices de oler la tierra mojada después de la lluvia, y de pronto llegaron ellos, y con esos aviones malditos nos destrozaron la vida. Teníamos que matarlos para que nuestros muertos pudieran descansar, y ahora que ha sucedido esto no ha habido ningún jefe de estado de ningún país que haya condenado el acto. Ha habido unanimidad, ¿me entiendes? Por eso estoy contento: porque ahora ellos han perdido.” Esta noche ese niño dormirá tranquilo, pensando que el mundo –su mundo- es ahora más seguro todavía. No sabe que él tiene la suerte de estar con los buenos de esta historia.

En este mismo instante, mientras lees estas líneas, hay un niño en una granja de Afganistánque ve a su padre llorar al recordar la noticia de que Osama Bin Laden ha sido asesinado y su cuerpo echado al mar. El padre mira al cielo, pide clemencia a Dios – el suyo – y sus ojos se humedecen al recordar el cuerpo de su padre destrozado en el mercado de Kandahar, en una escaramuza entre rusos y americanos, antes del fin de la guerra fría. “Tú no le conociste porque aún no habías nacido”, dice a su hijo, “pero desde allá, en el cielo, tu abuelo te mira y te protege”. El niño, consciente de la emoción de su padre, se acerca, le toma de la mano, y le escucha decir que hoy el mundo es un poco más injusto a causa de la muerte de un hombre bueno. Tras un segundo de duda, el niño le pregunta por qué dice eso, si ese hombre del que hablan–según le han explicado siempre- se dedicaba a matar gente. “Ellos empezaron primero, hijo mío”, contesta el padre. “Nosotros vivíamos tranquilos en nuestras casas, sin hacer daño a nadie, buscando un futuro y un amor con quien compartirlo, y de pronto llegaron ellos y con esos tanques malditos nos destrozaron la vida. Teníamos que matarlos para que nuestros muertos pudieran descansar, y ahora que ha sucedido esto no ha habido ningún jefe de estado de ningún país que haya condenado el acto. Ha habido unanimidad, ¿me entiendes? Por eso estoy triste. Porque ahora ellos han vuelto a ganar.” Esta noche ese niño dormirá intranquilo, pensando que el mundo –su mundo- es ahora más inseguro todavía. No sabe que él tiene la desgracia de estar con los malos de esta historia.

Para ambos será una lección que forjará sus principios. Nunca nadie, por más que les expliquen en la escuela, les podrá convencer de que sus respectivos padres estaban equivocados. De que siempre hay otra opción ante la violencia de los otros. De que hasta los nazis tuvieron su Nüremberg. Hoy, sin embargo, ningún niño ha aprendido nada sobre la justicia, sino sobre la venganza. Y dentro de un tiempo, cuando tú hayas olvidado estas líneas, la lección que ambos han aprendido hoy supondrá la muerte de muchos otros inocentes, en cualquier parte del mundo, a manos de cualquiera de esos niños. Y entonces ya será muy tarde para recordar que esos otros inocentes habrán muerto por culpa de nuestro silencio y del de nuestros gobernantes.

Anuncios

5 pensamientos en “La lección mal aprendida

  1. No conocía tu blog, Ernesto. Y lo he conocido a través de esta entrada, tan poética que casi cita un poema de José Agustín Goytisolo.
    Goytisolo finalizaba su poema con una expresión de solidaridad, que en este otro contexto podría ser reinterpretada: “Nadie está solo. Ahora, / en este mismo instante, / también a ti y a mí / nos tienen maniatados”. No solo se atan las manos, también las conciencias.
    Un saludo.

  2. “Dejad que el tiempo ponga todo en su sitio”…..si si..y mientras tanto sumamos muertos, restamos panes, multiplicamos miserias y dividimos espacios para poder vivir en paz. Me gustaría conectar el mundo en una misma onda y que a todos llegara, para que la minoría que nos hace sufrir, pueda entender nuestros sentimientos, no de odio (que también, aunque solo un instante) si no de lastima, porque sabemos que su fruto recogerán.

  3. Me parece muy interesante lo que dices, son dos formas de sentir un mismo acontecimiento. Es muy complicado. El significado de justicia, verdad, razón, amor, es muy relativo. Los seres humanos somos los animales más retorcidos y crueles de la tierra. Por eso la dominamos… tanto que ella acabará con nosotros.
    Creo que solo la educación y la salida de la pobreza pueden mejorarnos a todos. ¡Que complicado es arreglar esto! Si volvemos la vista atrás nunca hemos tenido un periodo de paz, sin odio, sin rencores… Debe ser nuestro destino como especie dominadora. Pero no me resigno.

  4. Me quedo con la sencillez de esta historia que me sirve para hacerle entender a mi pequeña qué es lo que está sucediendo en el mundo actual y me ayuda a intentar responder a sus preguntas hacia un hecho cargado de ilógica para su mente, una mente cargada de inocencia en la que aún cree en un mundo en el que se respetan los derechos humanos. Intentaré que al menos ella aprenda la lección. Gracias y un saludo Filardi.

  5. Mer, gracias por la cita de Goytisolo. Ahora estamos empatados, porque yo no conocía el poema.

    Alberto, siempre es un placer tenerte en este blog. Qué bello sería hacer lo que dices.

    Edu, es una lástima que sea así, pero así es. Me recuerda esa escena tan cruda como genial de “El tercer hombre”: “En Italia, en 30 años de dominación de los Borgia hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz y ¿que tenemos? El reloj de cuco.”

    Viki, es una verdadera alegría tenerte por aquí. Espero haber puesto mi granito de arena para que tu pequeña pueda comprender lo que los demás no comprendemos. Gracias a ti. Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s