Por qué hacemos esto

Desde hace días organizo en Palermo las movilizaciones de la #spanishrevolution, aquí llamada #italianrevolution. No hace falta que explique qué es esto, porque hace sólo una semana que ha comenzado y ya no se habla de otra cosa. Pero me parece oportuno hacer algunas puntualizaciones porque se están escuchando demasiadas descalificaciones sobre este movimiento. No soy quién para hablar en nombre de nadie excepto de mí mismo, así que hablaré en mi nombre para defender -no justificar, sino defender- lo que estamos haciendo muchas personas en los cinco continentes.

En primer lugar, hay que entender que esto no es una cuestion partidista sino social. Es cierto que tiene connotaciones políticas por el momento en que se ha producido, pero el alcance que se pretende va mucho mas allá. Nos hemos acostumbrado a escuchar cosas como “el hombre es un animal político” o “todo es política”. Pero esto no es verdad.

La política es un instrumento creado por la sociedad para protegerse y mejorarse. Somos nosotros, ciudadanos, quienes pagamos con nuestros impuestos para que alguien se encargue de que todo vaya bien. Igual que, por ejemplo, un portero en una comunidad de vecinos. Pero la clase política ha aprovechado el poder que nosotros le hemos dado para utilizarlo contra nosotros.

No olvidemos esto: más allá de partidismos o posicionamientos de un lado u otro, lo que la sociedad necesita es recordar que el poder es nuestro, que decidimos cederlo cada cuatro años a quien consideramos oportuno. Así lo dice la Constitución en su artículo 2: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.”

¿A qué viene entonces este tumulto en un momento así? ¿Es accidental que se haya producido antes de una convocatoria electoral? Por supuesto que no. Ante esta convocatoria, una buena parte de la sociedad se ha dado cuenta de que no se sienten representados por la clase política, y han decidido manifestar públicamente su impotencia a la hora de elegir a quién votar. No es casual que, desde hace meses, la clase política en general aparezca en las encuestas como uno de los cinco problemas más importantes en España. No confiamos en que la actual clase política pueda resolver nuestros problemas. Creemos que no están haciendo bien el trabajo por el cual les estamos pagando, y es por eso que se ha instaurado en España la noción de “votar en contra de” o “votar al menos malo” porque “todos son iguales”.

Todos son iguales. Esa es la frase clave. Cuando todas las opciones son iguales ninguna opción es válida. Cuando ninguna opción es válida no podemos elegir. Y cuando no podemos elegir, no hay una verdadera democracia.

Por pensar esto, algunas voces nos llaman antisistema. Por lógica elemental, si pedir una democracia verdadera es estar en contra del sistema, eso significa que el sistema no es verdaderamente democrático. Y un sistema que en el siglo XXI no es verdaderamente democrático es un sistema que necesita reformas. O, al menos, un replanteamiento.

Porque, lo repito una vez más, no estamos en contra de la política ni en contra de los políticos. Estamos en contra de estos políticos, porque pensamos que no nos representan. No queremos eliminar la figura del político, porque sabemos que es una figura necesaria. Tan necesaria, que queremos alguien digno para ostentarla.

Desde hace años, nuestros políticos han jugado al divide y vencerás. Por un lado, los que afirman que España se está rompiendo. Por otro, los que dicen “como vengan los otros vais a saber lo que es bueno”. Los partidarios de ambas opciones están tan enfrentados entre sí que es una utopía pensar que entre ellos pueda establecerse un dialogo cordial.

Frente a este divide y vencerás tan hostil como innecesario para la sociedad, de modo espontaneo ha surgido en España el sentimiento contrario: la unión hace la fuerza. Decenas de miles de personas en todo el mundo nos sentimos unidos por una idea comun. Una ilusión. Y de eso nos estamos encargando unos cuantos. De difundir lo que sucede, porque sabemos que aún quedan muchos miles de personas por unirse.

Los que estamos en Italia -y en Francia, y en Inglaterra, y en Holanda, y en tantos y tantos paises- no somos un ejemplo ni un modelo a seguir. Pero sí somos la prueba de que no es difícil conseguir que la sociedad se ilusione con un futuro mejor. Si yo puedo hacer lo que hago desde un piso de un barrio marginal de Palermo con una conexión a internet de prepago, ¿qué no podrán hacer con tantos medios y tanto dinero los políticos, a quienes se les paga por hacerlo?

Sólo se me ocurren tres opciones por las cuales los políticos no consiguen hacerlo: porque no saben, porque no pueden o porque no quieren. Desconozco cuál de las tres es la verdadera. Pero, sea cual sea, cualquiera de las tres les inhabilita para ostentar el cargo que tienen.

Recordadlo. Ellos no son nuestros jefes. Nosotros, ciudadanos, somos los suyos, porque somos nosotros quienes les pagamos. Nuestros empleados no están haciendo bien su trabajo, y tenemos derecho a exigir responsabilidades.

Comprendo que un movimiento de este calibre provoque todo tipo de opiniones, unas a favor y otras en contra. Siempre he intentado adoptar una actitud crítica en mi vida (es decir, la habilidad de obtener un criterio propio ante lo que sucede) y, como tal, estoy especialmente interesado en escuchar las opiniones críticas a este movimiento. Pero creo que las descalificaciones e insultos inhabilitan a quien los profiere, por muy coherente que sea su discurso. Es por eso que en mis líneas no encontraréis nada de eso. Y es por eso que os invito, por el bien de la sociedad de la que todos somos parte, a que a partir de ahora, sean cuales sean vuestros comentarios, dejemos el divide y vencerás de los insultos para adherirnos todos al la unión hace la fuerza del pensamiento crítico y constructivo.

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10 pensamientos en “Por qué hacemos esto

  1. Yo creo que las personas mayores estamos de acuerdo con todo esto, claro que si. Lo que pasa es que aunque en un pasado, digamos cuando eramos jóvenes, luchamos y peleamos por un mundo mejor, sobre todo acabar con la dictadura. Costó mucho, incluso vidas. Y ahora nos encontramos un poco como…¿ Y ahora que pasará? Y me hace recordar la canción de Ismael Serrano (Papá cuéntame otra vez) Muchas personas piensan “todo va a seguir igual” Yo no lo quiero creer. El artículo de Ernesto lo dice todo.

  2. Ernesto, eres muy grande, ¿te has planteado presentarte tú a las elecciones?

    ¡PRESIDENTE! ¡PRESIDENTE! ¡PRESIDENTE!

    🙂 Otra vez me voy para Sol con mi pancartita y el portátil para hacer los deberes desde allí.

  3. Llevo en plaza Cataluña todo el fin de semana, ayer dormi un poco en casa y fui a votar y de nuevo pallá. Cuando hacía falta estaba en comunicación ayudando a difundir las noticias por la web y cuando hacía falta barriendo la plaza para que le gente la encontrara limpia. Porque es la plaza de la gente, así es la plaza de la gente. Una pancarta que me gustó fue “el pueblo soberano ha decidido declarar la junta electoral ilegal”… genial.

    La gente se está desertando, y no sólo nos estamos dando cuenta de nuestro potencial cuando nos juntamos y organizamos, sino de nuestro papel en el gobierno, ya que como bien dices nosotros somos los jefes y ellos nuestros empleados.

    La semilla está plantada, no sabemos cuando acabará y lo que conseguiremos pero una cosa es cierta: la semilla está plantada.

    El que lucha puede perder pero el que no lucha está perdido.

  4. Hola Ernesto, pensaba escribirte un correo pero no tengo tu dirección. ¿Vas a estar por mucho tiempo en Italia?
    Como resultado del 15M y DRY y demás, en la Asociación (Ciudades Kyosei, http://www.ckyosei.org) hemos decidido “ponernos las pilas”, para producir cuanto antes una versión alpha del sistema “Kyopol” (aka. “Ciudad Simbiótica”) para ponerlo al servicio de todos los procesos de activación cívica y movilización social que deberían ahora darse, barrio a barrio, en todas las ciudades de España.
    Ello nos exige un cambio de actitud: hacer equipo, repartir responsabilidades (que trabajo que hacer hay mucho y muy diverso)… y crear algo útil cuanto antes. Creo que tus dotes narrativas, tus contactos, tu sensibilidad ciudadana… podría aportar mucho al proceso.
    Nuestros sistema busca facilitar todos los procesos de implicación cívica y participación ciudadana. Conseguir que sea una experiencia tremendamente placentera, incluso divertida, eso de unirte a otras personas para “cuidar de lo público”. Debemos crear narrativas que capturen esta idea. Comunicarlas. Hacerlas vivir.
    Mándame tu correo… y te cuento un poco más a medida que avancemos. Desde aquí, desde allá… mucho podrá hacerse. Un abrazo, Pedro

  5. Este movimiento es muy bonito y espero que dure, que sea positivo y sirva para despertar voluntades, ideas, solidaridades y frenar las ansias especulativas de los mercados regidos por el gran Capital. Pero no todo es perfecto. Yo no estoy de acuerdo que seamos los jefes y ellos nuestros empleados a los que pagamos y podemos vapulearlos como hacen los empresarios con los trabajadores. Nosotros somos ciudadanos y ellos también. Ellos tiene una responsabilidad y nosotros tenemos que velar para que la cumplan y para que no dañen nuestros intereses de ciudadanos. Y hay que decidir quien daña y como nuestros intereses y que proponemos como alternativa. ¿Puede hacerlo una concentración de ciudadanos? Reuniones asamblearias? ¿O cada cual que diga y haga lo que quiera? ¿Podemos dispersar nuestras ideas y fuerzas frente a los mercaderes organizados y fuertemente estructurados? Mercaderes, que a travès de la prensa(oral o escrita) nos han convencidos que todos los políticos son iguales y que por tanto dejemosle hacer a ellos que son los jefes. Yo quiero desde aquí felicitaros y animaros a seguir luchando porque sois el futuro. Pero deciros también que la pólvora ya esta inventada y que siglos de historia de luchas obreras y populares deben ser criticadas, revisadas y mejoradas, pero no tiradas por la borda.
    Un gran abrazo para todos.

  6. Hola, Ernesto. Tu ilusión y tu esfuerzo siempre son un ejemplo que nos motiva. Tengo muchas ganas de poder comentar contigo todo lo que ha pasado, lo que está pasando.

    Tengo, también, algunas críticas sobre tus últimos textos. En general, no me parece adecuado extrapolar opiniones o sentimientos de un grupo para negar la validez del sistema; precisamente en España conocemos bien la ausencia de democracia. Como grupo, los componentes del movimiento tienen todo el derecho a decir que no se sienten representados por la clase política y que se encuentran en una disyuntiva difícil de resolver por no poder elegir su opción política en las urnas, pero no veo posible negar el hecho básico de que la democracia en España es una democracia verdadera.

    Me gustaría mucho poder discutir las reformas que se propongan a partir de este movimiento. Hasta ahora, sin embargo, es un movimiento motivado más bien por los sentimientos que por un contenido definido. Este contenido debería estar formado por propuestas, y no por meras negaciones, que en algún momento se tendrán que poner por escrito en el programa de alguna opción política para que puedan ser elegidas, o no, por los demás.

    Queda mucho trabajo por hacer, y me alegro mucho de que se haya iniciado el camino. Me alegraré más cuando el movimiento quede conformado como una opción más.

    Muchos besos…

  7. Pingback: Por qué hacemos esto « Ven conmigo a buscarla

  8. Connie, siempre me gustó esa canción. A ver si conseguimos que las hostias no sigan cayendo sobre quien habla de más 😉

    Leila, gracias por hacerme reír. Pero no envidio a nadie que sea -o quiera ser- presidente ahora mismo.

    Guille, cómo os envidio a todos los que habéis vivido algo así. Por Palermo ha sido todo un poco tranquilo. Y reconozco que “un poco” es un eufemismo.

    Pedro, mil gracias por la propuesta. Te escribo a tu correo y estamos en contacto.

    Julio, tienes razón en lo que dices. Sólo tengo dos puntualizaciones a tus palabras: en primer lugar, creo que nadie ha hablado de que por ser “sus jefes” tengamos derecho a explotarlos. Pero sí creo que tenemos derecho a exigirles responsabilidades, y, con la que está cayendo, una vez cada cuatro años me parece escasísimo.

    La segunda puntualización, que me sirve para contestar a Balbadiou, es que no entiendo el miedo que provoca en nuestro país el plantear reformas en la democracia. Decir que nuestra democracia las necesita, o incluso decir que no es una democracia verdadera, no significa que pensemos que es una dictudura. Del mismo modo que sería absurdo decir que el color “blanco roto” es negro. No: se trata de un color parecido al blanco pero que no tiene su pureza.

    Por supuesto que no olvido todo lo que ha pasado este país: yo mismo nací en Canadá porque mis padres eran emigrantes y tengo buenos amigos que han estado en cárceles franquistas y les han zurrado bastante. Pero también es cierto que hoy en día todos sabemos de personas vetadas en ayuntamientos de uno y otro color, sabemos que existe la censura y la autocensura. Y esto, lo miremos por donde lo miremos, no es una democracia verdadera.

    Por último, hay algo en los que estamos todos de acuerdo, y es la urgente necesidad de canalizar todas estas energías. Estoy dándole vueltas a un artículo sobre esto. Pero, a partir de ahora, mis reflexiones de tipo social las publicaré en mi nuevo blog: http://venconmigoabuscarla.wordpress.com/

    Un abrazo a todos, y gracias por seguirme 😉

    • De acuerdo, te seguiremos con impaciencia día a día en el otro blog, pero no te olvides de este y de la poesía a la cual nos tienes acostumbrados.

  9. Pingback: Analizando los análisis « Ven conmigo a buscarla

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