Aquel de cuyo nombre no quisieron acordarse

No sabemos cuántos soldados quedaron mancos en la Batalla de Lepanto, pero sí que el más famoso de todos ellos regresó a España nueve años después en una embarcación propiedad de Antón Francés. Era el 27 de octubre de 1580. Tan solo unos días antes el fraile trinitario Juan Gil le había rescatado de las prisiones berberiscas del rey de Argel, Hasán Bajá, donde había permanecido cautivo cinco años. El joven impetuoso condenado al destierro por las heridas causadas a un caballero de la corte volvía convertido en un héroe maduro cuya mente era una turbamulta de experiencias vitales: recuerdos del horror de la batalla, temor y nostalgia por los compañeros que no lograron ser rescatados, y deseos de…

Así comienza el artículo que he escrito para Jot Down Spain. Puedes leerlo completo pinchando aquí.

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