Bienvenidas

Como un invitado ilustre al que hace tiempo que se espera
aún no habéis llegado y ya sois parte de la casa.
Por eso nos estamos encargando
de que los últimos retoques satisfagan
todas vuestras necesidades, que son muchas.
 
Las normas por aquí son, sin embargo, muy distintas
a aquellas que vosotras conocéis:
los grises son más grises, por ejemplo,
pero la luz es también mucho más intensa, y quema a veces.
Contado así parece complicado,
pero nosotros estaremos sonriendo
en todos los caminos que el azar os proporcione.
Yo, por mi parte, desde ya me comprometo
a que nunca os falte nada que yo pueda conseguir:
cualquier necesidad, cualquier apoyo,
cualquier metro cuadrado de ternura.
 
Tan solo me reservo para mí
un momento imprescindible que jamás me quitarán:
este sol de media tarde iluminando a vuestra madre
que sonríe adormecida con la mano sobre el vientre.
 
Esta imagen, lo lamento, será siempre para mí.
Una imagen de ternura
tan frágil, tan hermosa y tan fugaz
como el mundo al que aún no habéis llegado
y del que pronto seréis protagonistas.